miércoles, 31 de octubre de 2007

NUESTRO NIMIO TIEMPO

Como decía en la última entrada, evitar pensar en abstractos existenciales, nos evita dolores de cabeza, pero creo que eso elimina nuestra humanidad. A mi modo de ver las soluciones cocinadas por las distintas religiones y otras creencias, acerca de nuestra existencia nos deshumanizan. Nos arranca el derecho a la duda (entendida como una cuestación de la realidad, la percibida por nuestros sentidos y nuestra mente), inherente desde siempre al ser humano, a la vez que nos facilitan una solución narcótizante.

Volviendo a nuestro problema temporal, desatendiendo los consejos de Homer, lo cierto es que el tiempo sería una magnitud huidiza, que se mide según quien lo haga, es como si cada carpintero tuviera un metro con escalas distintas, y que esas escalas cambiaran cada vez que fuera a medir.
Bueno, a lo mejor estoy demasiado espeso, en fin espero que tras unos dias de descanso venga algo más ameno.

lunes, 29 de octubre de 2007

H. SIMPSON vs. B. RUSSELL

EL OBJETO NARANJA
Pensando en un tema interesante para tratar en este espacio, he realizado largas reflexiones acerca de lo relativo que es el transcurso del tiempo. Ha sido inútil, me econtraba una y otra vez con planteamientos que no conducían a nada satisfactorio. El no resolver lo que me planteaba me ha ido llevando a un estado de desasiego estúpido y estéril. De pronto esta mañana he recordado un consejo que Homer Simpson dió a su travieso vástago una vez: "hijo mío, si algo te cuesta trabajo, déjalo". Al momento me sentí reconfortado. Olvidar el problema fue la solución. Entonces recordé lo que Bertrand Russell decía en su "Conquista de la felicidad" acerca de como eliminar de nuestro subconsciente esas pequeñas cosas diarias que nos atormentan y preocupan, replanteandolas en la mente una y otra vez hasta que dejan de preocuparnos.
¿No os parece extraño que un consejo tan patán de Homer pueda con uno de Bertrand Russell?
Evidentemente el matiz se encuentra en que la insignificancia del tiempo que vivimos desde un punto de vista de un observador futuro y de como cuanto más se aleje en el tiempo, más insignicantes seremos, no es un problema tangible con solución conocida, ahí, Homer gana, porque evita enfrentarse a la nimia importancia de nuestras (para nosotros trascendentales) vidas. (seguirá...)